En el universo
El hidrógeno se formó en los primeros minutos después del Big Bang y sigue siendo el principal componente de las estrellas y del gas interestelar. Las estrellas, incluido el Sol, brillan fusionando hidrógeno en helio, y los planetas gigantes Júpiter y Saturno están formados sobre todo por hidrógeno.
En la Tierra
El hidrógeno libre en forma de gas es raro en la Tierra. Es tan ligero que escapa de la alta atmósfera, y el aire contiene solo unas 0,5 partes por millón. Casi todo el hidrógeno de la Tierra está unido en compuestos: el agua (un 11 % de hidrógeno en masa), el gas natural, el petróleo y el carbón, los minerales arcillosos y todos los seres vivos. Constituye alrededor del 0,14 % de la corteza terrestre en masa. Se conocen algunas acumulaciones naturales subterráneas de hidrógeno gaseoso, como una que se explota mediante un pozo en Malí, y los geólogos buscan otras.
Cómo se produce
La industria obtiene hidrógeno sobre todo mediante el reformado con vapor del gas natural (CH₄ + H₂O → CO + 3H₂, seguido de la reacción de desplazamiento del gas de agua) y la gasificación del carbón; una parte es un subproducto del refino del petróleo. La electrólisis del agua, que puede funcionar con electricidad renovable, aporta bastante menos del 1 % de la producción (AIE).